• Mario Arturo Ramos

Responso por mi amigo Pablo


Hay situaciones que invariablemente llaman mi atención. “Sucesos ocurrencias y algo más”. Pablo Gastelum C. 2014


El pasado 7 de octubre, partió en el viaje sin retorno mi amigo el notario, autor, melómano, Pablo Gastelum Castro, sinaloense de cepa, amigo de corazón. En 1971 llegué a Culiacán, Sinaloa a la Universidad Autónoma de Sinaloa a formar y dirigir el Taller de Poesía de la institución, la experiencia fue formidable ya que tuve la oportunidad de participar junto al poeta sonorense y mejor compañero, Alonso Vidal Balbastro en el desarrollo del centro de trabajo poético y en algunas publicaciones que emergieron del taller. En mi estadía en la ciudad de los Tres Ríos, gracias a Gastón Rochín, tuve la oportunidad de conocer a universitarios de diferentes tendencias ideológicas con los cuales tuve encuentros y desencuentros, también se inició la vida biológica de mi hijo mayor, Dante Seneca Rubén, por lo tanto, mi permanencia en esos rumbos por espacio de casi siete meses fue fructífera e inolvidable, debe ser por ello mi amor a Culiacán, ciudad a la que considero mi segunda casa.


Desde aquellos años se volvió una sana costumbre regresar y disfrutar de su gastronomía, de sus paisajes, de su inhóspito clima veraniego, donde el calor es tan intenso como el que brota de la amistad generosa de los sinaloenses. A finales de los 90s del siglo pasado, acompañé a Rochín en una travesía de Puerto Peñasco a Culiacán, en la ruta de dos días me comentó Gastón de porque no ofrecía una lectura de poemas del libro Rutinero de mi autoría, acepté inmediatamente y la cita literaria se pactó en el Casino de la Cultura, para una noche donde la luna dejaba caer su luz de forma transparente para iluminar a los asistentes a un encuentro con la palabra. Entre el público se encontraba un hombre que con una sonrisa autentica me saludó y recordó una charla que tuvimos en esos ayeres en los pasillos de la universidad, donde preguntó ¿a qué te dedicas Mario Arturo, a parte de tu condición de universitario, contesté con la convicción que se manifiesta en mis textos, ¡escribo poesía!


Brindo por: / la salud y felicidad de familiares, /amigos y compañeros/ a quienes quiero entrañablemente y/ me hacen el favor de atenderme. “Tambache de vivencias”. Pablo Gastelum C. 2012


En el verano de 2009, impulsado/patrocinado, por el ingeniero Carlos Antonio Sosa Valencia, se publicó un disco compacto con textos del poeta Enrique González Martínez, musicalizados e interpretados por Jesús Monarrez- culiche de gran talento- en el cual tuve la oportunidad de ser parte del equipo de producción, en cuanto tuve el ejemplar en mis manos a uno de los primeros lugares que fui, fue a la notaría de Pablo, tenía ganas de compartir con él este trabajo a mi juicio magistral. Gastelum Castro inmediatamente colocó el cd en su computadora y lo escuchó con suma atención, al terminar me invitó a presentarlo en un recinto del Country Club del que era socio. Amablemente se convirtió en el presentador del que escribe y del trabajo músico/poético. La recepción fue esplendida- todavía me pregunto cómo fue que no se difundió por las instituciones culturales oficiales y de la iniciativa privada la muestra artística que enriquece a la música popular sinaloense y mexicana; al término de la presentación me llevó a cenar unas ricas tostadas, en un comedero cerca del llamado Malecón viejo, donde le gustaba asistir y presumía con el orgullo de los que aman a su tierra natal.


Durante nueve años fui parte de la 4ª etapa de La Voz del Norte, legendario periódico cultural que se edita en el Pueblo Mágico de Mocorito, bajó el auspicio de la Fundación doctor José Ley Domínguez, obvio una de las primeras gestiones fue invitar a colaborar al notario y autor, dejando en las páginas del informativo textos de su autoría de buen sabor. Nuestra amistad creció y a partir de aquella presentación de la producción discográfica fue un asiduo asistente a las conferencias y charlas culturales que impartí continuamente en el Estado de los Once Ríos como yo a las presentaciones de sus obras literaria. ¡Claro! en cada visita a Culiacán se volvió una sana costumbre ir a su notaría a saludarlo o tomar café en los Portales del Centro Histórico, donde el dialogo placentero y amistoso versaba sobre temas culturales y era aderezada por esa sonrisa singular que lo identificará en mi memoria eternamente.

Este 2020, en el mes de marzo invitado por el Archivo Histórico del Estado de Sinaloa que dirige Gilberto López Alanís presente un platica sobre la canción popular mexicana en su inicio y desarrollo; en las primeras filas mi amigo se encontraba presente con su bonhomía habitual. En mi último viaje a “Culichulandia” fiel a la costumbre fui a visitarlo a su guarida de la Avenida Juárez, amable y generoso después de saludarnos pregunto ¿traes algún libro, algún disco que me vendas? No, contesté, pues como si lo trajeras aseveró rápidamente, como buen conocedor de la situación económica de los trabajadores de la poesía echó mano al bolsillo y depositó en la bolsa de mi camisa un billete. Fue mi postrera visita, ¿cómo iba a saberlo?


En su libro Sucesos, ocurrencias y algo más, escribió con ingenio natural: “Sinónimos de talento. Azotea, brillo, cabeza, cacumen, canica, cerebro, chencha, chiluca, chip, chispa, chompeta, coco, disco duro, foco, juicio, maceta, memoria, tatema”.


La mañana del miércoles fúnebre, Javier Corona, amigo mutuo aviso: murió nuestro amigo Pablo Gastelum Castro, rápido llamé a su oficina y la licenciada Martha, “la mujer maravilla le llamaba” confirmó la noticia fatal, durante un buen rato en silencio lo recordé con su sonrisa a toda vela, su buen humor, su sarcasmo punzante, su amistad sincera. Fue un día de muerte, a las pocas horas avisaron del fallecimiento de mi tocayo, el científico José Mario Molina Pasquel y Enriquez, hombre cercano- como Pablo- a mi lado izquierdo donde guardo los afectos y las ideas, entonces revolotearon en mi cerebro las primeras líneas de este responso dedicado a mi amigo Pablo Gastelum Castro, con el que pretendo rendir homenaje a un sinaloense de gran valor.

Por Mario Arturo Ramos | FACEBOOK

Poeta y Autor


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