NAIL, NANTZIN, NÑIAA, MADRE.


Regalo día de las madres

¿Qué podría regalársele a una madre, a una mamá que, en gran parte debido a una pulsión o instinto es capaz de dar la vida misma en el momento en que su progenie se vea amenazada…? ¿Con qué podría pagarse las noches en vela, la protección, la enseñanza, la entrega incondicional y permanente…? No alcanzarían las vidas para intentar una justa correspondencia amorosamente.

TLACAHUAPAHUALIZTLI: El arte de formar seres de bien… Así se le nombraba en el antiguo México a la invaluable labor de las madres. Formar seres de bien… Labor de vital importancia. No es mi intención motivar polémica alguna ni disertaciones que solamente sirvan como factores que desvíen la intención de alabanza y agradecimiento infinitos a la labor materna. Simplemente, reflexiono alrededor de lo importante que ha sido desde siempre la TLACAHUAPAHUALIZTLI, el arte de formar seres de bien…

--- No creas que nos ven la cara, hijito… Las mamás, conocemos perfectamente bien a los hijos, y fingimos que no nos damos cuenta de sus argumentos inocentemente esgrimidos para justificar sus fechorías jajajaja


--- ¡Cómo crees, mamá…! Jamás pensaría en manipularte ni nada por el estilo…


--- Lo acabas de intentar, hijito… Lo acabas de intentar al negarlo jajajaja…

Siempre recordaba esa respuesta de mi madre cuando se acercaba el 10 de Mayo… Día de chamba para nosotros los cantores, los trovadores… Finalmente, día de chamba… Pero esta vez, las serenatas, tendrán que verse necesariamente modificadas… Esta vez los mariachis cantarán a distancia, virtualmente, en línea, por video… La tecnología se encargará de llevarles a las mamás de México sus infaltables mañanitas. Volemos hasta el día 9 de mayo a las 12 de la noche… O bien, si prefiere llamarle así, a las 00.00 horas del día 10… Comenzará el Gallo, ese tipo de serenata que es para felicitar a alguien y por lo tanto se da justo al primer segundo del nuevo día como emulando el primer canto del gallo, de ahí el nombre… O Mañanitas, como también es nombrado este canto en honor de las madres que se dará el día 10 de Mayo.

“Estas son las mañanitas/ que cantaba el Rey David/ Hoy por ser día de las madres/ se las cantamos aquí…” Y la mamá se asoma a la ventana, fingiendo bellamente que la serenata es una sorpresa… Su rostro es sonrisa que envuelve el ánima… Y al terminar la canción de saludo, los hijos preguntamos ¿Cuál quieres, mami…? Los mariachis se las saben todas… Los mariachis… Nuestra institución representativa por antonomasia musicalmente hablando… Imprescindibles en las serenatas dedicadas al festejo del día de las madres… “Despierta, mi bien despierta/ mira que ya amaneció/ ya los pajarillos cantan/ la luna ya se metió…” y Sigue la serenata cuando la mamá dice con gran ternura depositada en su mirada que escudriña en la remembranza…

---Hay una canción que siempre me hace acordarme de tu papá…


---¿Cuál canción, mamacita, dime y de inmediato se la pedimos al mariachi…


---El Barzón… Esa es la canción que me hace acordarme de él…


---¿El Barzón, mamá… Qué tiene de romántica esa canción…?


---Tú qué sabes, hijo… Tú qué sabes…

Pero, cuestionada, en su preferencia, escoge otra canción que le recuerda a su amor… “Imposible se me haceeeee olvidarteeeee / Aunque viiiivas auseeeeente de míiiiiii / Aunque el tieeempo transcuuuurra inclemeeeenteeee/ más y máaaaaas…” Y los aplausos no se dejan esperar y “¡Esa sí es romántica, mamiiii…!” “¿verdad, hijito…?” y los mariachis esperando y mirando el reloj porque les esperan en otro festejo para otra madrecita… Y “A ver, joven, con cuál seguimos…” “Ahí vamos, calmaaa…” “Es que ya tenemos que irnos, joven… Nos están esperando en otro festejo…” “A ver, mami, cuál otra quieres… O ¿te escojo una…?” “Sí, ándale, escoje una a ver si conoces mis gustos…” Y el mariachi se arranca a velocidades estratosféricas como si fueran a cobrar por canción y no por hora “Usted es la culpableee/ de todas mis angustiaaas/ y todos mis quebraaaaantooooos/ usted llenó mi vidaaaa/ de dulces inquietudeees/ y amargos desencaaantos/”

--- ¿Qué pasó, viejita… Por qué se le salen las lágrimas…? Venga para acá, mi mami preciosa… Déjeme apapacharla…


--- ¡Ay, hijito… Es que esa canción, cuando éramos novios, siempre me la llevaba de serenata tu papá… Me llevaba serenata diario, diario, diario…


--- Y a poco no te aburrías de que te llevara serenata todos los días…


--- ¡Claro que no… Me fascinaba…! Sí vieras cuánto lo extraño… Lo extraño muchísimo…


--- Bueno, pero ya no te pongas triste… Mejor vamos a seguir con la serenata… A ver, cuál canción quieres… Escógela tu, anda…


--- Pues a ver si se la saben los muchachos…


--- ¡Claro que se la saben, te digo que se saben todas y la que no se saben la inventan…! O ¿no, muchachos?

“¡Sí señor…!” Contestan al unísono como si estuvieran anunciándolos en su presentación… Y la canción que sigue es del Maestro Miguel Prado, canción, tierna, amorosa, de declaración y confirmación del amor infinito que los viejos se tuvieron en vida… “Te quiero así, así, así porque el amor es bueeeeenoooo/ cuando es amor, amor, amor apasionado y tieeeeeernoooo/ y creo en ti, en ti, en ti, como una cosa saaaaantaaaaaa/ que se lleva en el aaaaalmaaaaa/ como un rayo de luuuuuuz…” Y la mirada de mi viejecita se nubla entre recuerdos que afloran motivando esa sonrisa melancólica… Y tú no puedes evitar que se haga un nudo en la garganta y recordar… Recordar, recordar… Mil cosas se aglutinan mientras la canción transcurre… “Y creo en ti, en ti, en ti, como en uuuun jurameeeentoooooo/ que se dice de hinoooooojoooooos/ en el noooombre de Diooooooos…” Y recuerdas entonces allá remotamente que, alguna vez, cuando el viejo iba llegando de regreso a la casa, se escuchaba el chiflido afinadito que entonaba justamente la de El Barzón… Y es cuando entiendes que cualquier canción puede encerrar un gran romanticismo dependiendo de cómo se le enmarque, del contexto en que se ubique… Las lágrimas de la ancianita, hacen que de alguna manera viajes en la remembranza y revivas junto a ella el amor inmenso que tuvo por tu padre… Y comienzas a recordar cosas que habían quedado escondidas, como cuando asististe a misa ya siendo un adulto y lo que buscabas era irte a la diversión con los amigos y más a fuerza que por fe, acompañaste a tus viejos al viejo templo de la vieja comunidad de Azcapotzalco y la celebración de la misa implicaba una representación de María, José y los peregrinos… Y justo cuando estabas más ansioso porque ya terminara todo para irte a pasear, te topaste con su presencia… Un rayo luminoso se filtró en los tragaluces de la Iglesia y daba justo en su figura haciéndola parecer mayormente sacrosanta… Enmudeciste… Y sólo pudiste pensar: ¡Pero qué hermosa… Es una verdadera Virgen María…! Y nunca supiste quién era, ni su nombre, ni dónde vivía ni nada más… Así que asumiste que debió haber sido una aparición… Sí, seguramente fue una aparición, la personificación excelsamente bella de la Virgen María… Y regresas del viaje astral, etéreo en la remembranza para encontrarte con el final de la serenata… Y se hace necesario escoger la última canción… “Sabra Diooooooos / Si tu me quieres o me engaaaaaañaaaaas / como no adivino vivire pensando que me quieeeres solamente a míiiiii/” y la despedida que, como siempre en cualquier tipo de serenata, gallo al festejo de Día De Las Madres en este caso, debe ser: “Duermeeee, duerme tranquila mi duuuuulce amoooor/ bajo el arrullo de estaaaaa cancióoooon/ que para ti forjeeeeeee…”

Por Alberto Ángel “El Cuervo”.

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México-Tenochtitlan, entre remembranzas y ensoñaciones en esta

serenata del 10 de Mayo en honor a las madres.

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