• Alberto Ángel "El Cuervo"

La raza cósmica


La charla, transcurría tranquilamente en esa modalidad tecnológica contemporánea conocida como “zoom”… Uno de los compañeros de mesa, insistía en hablar acerca de conceptos de la filosofía hinduista o algo parecido, como si fuera la única manera de contemplar la existencia y la única manera de llegar al conocimiento profundo y verdadero… Conceptos y palabras como dharma, karma, samsara, etc., afloraban como parte de su discurso intentando convencer a los interlocutores de que sólo por medio del estudio de la filosofía hinduista era posible ser mejores personas por medio del conocimiento de uno mismo… La filosofía hinduista, decía el compañero mencionado, es única en el mundo, es la única escuela que por medio de la profundización logra llevar al conocimiento verdadero. Lo que logran los grandes iniciados por medio de la filosofía hinduista, es verdaderamente asombroso continuaba… Por principio, se le olvidaban dos cosas fundamentales:


Primero, que las escuelas hinduistas, no son puras y únicas sino que son producto de una mezcla de culturas que se han dado a lo largo de la historia de la India. Por lo tanto, dista mucho de ser considerada como una filosofía aislada poseedora única de la verdad en tanto que se ha visto alimentada por muchas culturas y conocimientos que las mismas aportaron.


Asimismo, refiriéndome a los “logros de los grandes iniciados”, se le olvidaba a este compañero que ni la filosofía hinduista ni ninguna de las grandes escuelas filosóficas en la historia de la humanidad, ofrecen ni podrían ofrecer algo así como “estudie nuestras teorías filosóficas y conviértase en semidiós en diez lecciones”… Los grandes iniciados de las filosofías orientales, han dedicado vidas enteras a la profundización filosófica por lo cual, esto sería absurdo. Tan absurdo como el menospreciar el conocimiento que se da en otras culturas, otros pueblos, otras regiones de la Tierra. Pacientemente, esperé a que el compañero expusiera sus puntos de vista y al concederme la palabra nuestro moderador, pregunté:

---Compañero, me llama la atención la vehemencia con que defiendes las teorías filosóficas orientales y de manera especial las hinduistas… Por ello me atrevo a preguntar: ¿Tienes ascendencia Hindú…?


---No, no, para nada… Soy más mexicano que el nopal, pero me he dedicado a lo largo de varios años… Por eso estoy convencido de que el auténtico conocimiento de la vida y del ser humano es a través de conceptos como el “pramana”. No hay otra posibilidad…


---Y, siendo mexicano, me llama la atención que te hayas interesado por conocimientos de culturas tan distantes y no por conocer acerca de tus raíces… ¿Alguna vez intentaste acercarte a las corrientes filosóficas nahuas…?


---Sí, claro. Muchas veces… Me hicieron limpias y demás…


---¿No crees que una escuela filosófica verdadera es mucho más que una limpia…? Es decir, una “limpia” te la puede hacer cualquier persona que se autonombre chamán o yerbero y que te encuentras en la calle de atrás del Mercado de Sonora aquí en la Ciudad de México o en el atrio de la Villa de Guadalupe o los domingos en el zócalo capitalino…


---No, bueno. Claro que sí… Es decir… No intento ser irrespetuoso con las creencias y costumbres


---¿Sabes o has escuchado hablar de la “Huehuetlatolli”…?


---La verdad no, no tengo idea de qué sea eso…


---¿Tienes conciencia de las disciplinas filosóficas que se enseñaban en el Calmecac o en el Tepochcalli…?


---No… La verdad, no sé a qué te refieres con eso…


---Pues me refiero a que para intentar comprendernos, para intentar conocernos internamente, habría que partir del conocimiento de tu historia, de tu mexicanidad… Huehuetlatolli (plática de los sabios ancianos)… Y el Calmecac y el Tepochcalli, las instituciones de estudios superiores en el México antiguo.

En ese instante, se produjo la intervención de otro de los participantes argumentando que para él, el concepto de nacionalismo era algo absurdo e inexistente… “Todos somos ciudadanos del mundo… No vamos a andar por el mundo vestidos de inditos con huaraches, calzones de manta y sombrerote… Somos iguales, igual nacemos, igual morimos y es una tontería pensar que hay diferencias entre los distintos pueblos del mundo…” A su perorata, siguieron algunas afirmaciones absurdas y equívocas que conferían características de supremacía a quienes tenían sangre europea… “Nosotros no somos naquitos, somos herederos de una gran cultura que vino a fundar una gran civilización. Los españoles llegaron a América para enseñar y convertir a su gran cultura que era una de las grandes culturas del mundo a los indígenas…” De igual manera que al compañero anterior, lo dejé terminar y al final volví a pedir la palabra.

Por principio, comencé diciendo, debo señalarte que España no existía como tal cuando el llamado descubrimiento de América. España se conformó así, varios años después de consumada la conquista, por lo cual, para empezar, es un error de apreciación de tu parte decir que los españoles vinieron a enseñar a los indígenas cuando ni siquiera existían. Para seguir, la cultura que señalas como la más grande de su tiempo, no era más que una mezcla de muchas culturas dentro de las cuales está la musulmana en tanto que la península Ibérica estuvo bajo el dominio árabe durante ochocientos años… Por otro lado, los indígenas, como peyorativamente les llamas, eran de igual manera un pueblo pluricultural en tanto que el Imperio del Anáhuac, es decir el antiguo México, estaba constituido por varios países o reinos al igual que el conglomerado ibérico. Allá, Castilla, Aragón, Catalunya etc.


Que por cierto fueron solamente los dos primeros mencionados quienes financiaron la expedición de Colón. Continuando, cada uno de esos países, o reinos del antiguo México, tenía su propia cultura en todos los rubros posibles a considerar. El conocimiento, el enorme conocimiento científico astronómico, matemático y filosófico que tenían, partía de grandes escuelas como los Toltecas y los Mayas… La educación en el antiguo México, a diferencia de muchos de los pueblos europeos, era de vital importancia. Así, la confluencia pluricultural del Anáhuac y el mismo caso proveniente de Europa dado que con la conquista comienzan a llegar habitantes de prácticamente todos los confines del planeta, nuestro México mestizo, se convierte propiamente dicho en el crisol de todas las razas y culturas del mundo. Y esto, no dicho por mí sino por una de las figuras relevantes de la filosofía en nuestro país, el insigne José Vasconcelos. Somos, diría el Maestro Vasconcelos, la raza cósmica, el sitio privilegiado donde se unifica el conocimiento, la cultura de la humanidad.


El resultado del mestizaje, logra, entre otras cosas, que la música tradicional mexicana, sea la más rica, en cuanto a géneros, líneas melódicas, métrica y rítmica pueda tener algún país. No existe país sobre el globo terráqueo, que tenga la diversidad, la riqueza de géneros musicales que tiene nuestro México mestizo. Y hago hincapié en el mestizaje porque hoy en día, absurdamente prevalece en algunos la idea de que somos Mexicas, o Mayas, o Zapotecas, o Toltecas… Y por supuesto eso es absurdo, es imposible. Sí, somos herederos de esas gigantescas culturas pero distamos mucho de permanecer impolutos genéticamente incluyendo a las comunidades indígenas más aisladas.


De la misma manera, e igualmente absurdo, hay quien se ufana de ser descendiente de castas españolas como si ello conllevara honor per se… Por principio, se hace necesario señalar que quienes llegan a la conquista, a hacer la América, como le llamaban, salvo gente como Fray Bernardino de Sahagún, Durán y otros, no eran precisamente intelectuales sino ex presidiarios que preferían morir en la conquista que en prisión, así que nada de qué ufanarse. Posteriormente vinieron otros personajes que aportaron a la cultura del país… De ahí que la entonces llamada Nueva España, haya dado para el mundo talentos mestizos que fueron forjando, como dicen los anales del México antiguo, la fama y la gloria de la gran México-Tenochtitlan.


Podría citar mil argumentos para afianzar que nuestro México, es uno de los países más ricos en Historia, tradición, cultura, arte y filosofía, pero baste con citar este texto del Dr. Miguel León Portilla: “…Los sabios, prehispánicos, así como sus ideas acerca del universo, de la divinidad y del hombre, reflejan lo que fue su pensamiento filosófico por lo menos 50 ó 60 años antes de la llegada de los Españoles…” Nosotros, los mexicanos de hoy día, somos herederos de ello por un lado y por el otro, de todas las maravillosas culturas de cada rincón del planeta. Somos ¡LA RAZA CÓSMICA, CRISOL DE LAS CULTURAS DEL MUNDO!.

Por Alberto Ángel “El Cuervo”.

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En una reflexión acerca de las mil y una razones por la cuál sentirnos orgullos de nuestro origen.

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