• Eduardo Pérez de Lara González

Hamlet Lima Quintana, Hasta los Límites del Alma.

Me gustan los pueblos chicos de gesto antiguo

Son gente que da la mano y saluda al sol

Que sabe ganar la vida y ganar la muerte

Allá me voy a vivir

Con gente que planta un árbol y enciende amor.

Hamlet Lima Quintana, Los Pueblos de Gesto Antiguo (fragmento)

Es muy difícil hablar en este espacio de una persona que dejó mas de cuatrocientos títulos que están en el cancionero popular y el folklore de su país, entre ellos la inmortal "Zamba para no Morir", con música de Norberto Ambrós y Héctor A. Rosales; además de 32 libros de poemas, cuentos y relatos. Voy a tratar de describirlo mediante testimonios y comentarios de gente cercana a Hamlet Lima Quintana, y a citas del poeta.


Nació un 15 de septiembre de 1923 en Morón, Provincia de Buenos Aires. Fue cobrador de la luz, subcontador de la Compañía Argentina de Electricidad, vendedor de libros, periodista, vendedor de relojes, cantor y guitarrero. Trabajó en United Press y en el Clarín, y fue director de varias revistas. A partir de los años 40 y hasta mediados de los 60 fue músico y cantor. En 1953 apareció su primer libro de poemas, Mundo en el Rostro.


Sus padres le inculcaron el amor por la música y las letras, algo que él consideraba un privilegio.


"Yo siempre digo que soy un privilegiado, porque yo tuve al alcance de la mano la formación literaria, porque mi padre escribía poesía, escribía muy bien, lo único que pasó es que nunca concretó la obra. Y tocaba el piano muy bien, mi madre también, es decir, que me crié con la música y la poesía desde que tengo uso de razón. Tenía al alcance de mi mano la biblioteca de mi padre, de manera que lejos de estar como mucha gente, combatiendo con eso de ‘para qué va a servir el arte’, era todo lo contrario. El privilegio era muy grande". Hamlet Lima Quintana.


A mediados de los años 60 se incorpora con su verbo encendido al Nuevo Cancionero, fundado en Mendoza por Armando Tejada Gómez, Óscar Matus, Tito Francia, y Mercedes Sosa, entre otros, y que había dado origen a una enorme renovación musical y literaria. Él había nacido en Morón, y estaba profundamente enraizado en el paisaje pampeano. De ese ciclo existe una obra muy importante, el ciclo coral “Pampa verde”, escrita en 1973 y estrenada en 1985.


Sus letras rompían las formas tradicionales, por lo que fue muy criticado por los folkloristas más ortodoxos. No obstante, su obra fue muy bien recibida por los intérpretes y el público.


"Nunca consideré a la poesía cantada como arte menor. No acepto esa división del arte. El arte se logra o no se logra, es bueno o es malo. En los círculos de una poesía elitista a la que sólo los elegidos tienen acceso, se nos clasificó a quienes componemos canciones como 'poetas marginales'. Algo así como la villa miseria de la poesía. Si estamos en la boca del pueblo y nos comunicamos con la gente en forma masiva, prefiero, con orgullo, ser 'poeta marginal'. Si volviera a nacer haría lo mismo, salvo que dedicaría más esperanzas y más tiempo a la lucha de los pueblos". Hamlet Lima Quintana.


Hamlet nos deja el recuerdo de un ser sensible, de palabra cálida, de amigo entrañable y generoso. Una figura patriarcal por su decir pausado y su compromiso con el ser humano.


Hamlet fue un poeta enorme y un conversador lúcido. Siempre listo para prestar su oído a las necesidades del otro, siempre amable y dispuesto, con la facilidad que le daba su bonhomía, su inmensa cultura y su proverbial modestia: Hamlet es el hombre al que siempre recordaré levantando la moral del prójimo y haciendo de la vida un camino más llano.

Cuando escribo la palabra prójimo lo encuentro a Hamlet, claro, porque es el hombre que siempre estaba pensando en el otro y elevándolo, tendiendo un puente exquisito de palabras para que "el semejante" se sintiera mejor. Enrique Llopis, Madrid, Febrero de 2002.

Le pedí a mi querida amiga Sofía Rulloni, muy cercana al maestro, que me contara brevemente de su relación con el, y ella, amable como es, me hizo llegar este texto maravilloso:


“Hay gente que con sólo abrir la boca llega hasta todos los límites del alma...” H.L.Q.

Hablar de Hamlet Lima Quintana es nombrar al gran exponente de la poesía popular, a uno de los fundadores del Nuevo Cancionero y al innegable militante de los derechos del hombre cotidiano.

Tuve la inmensa fortuna de contar con su amistad, de conocerlo desde la intimidad de las sobremesas con anécdotas entrañables, desde los escenarios donde con un grupo de músicos éramos sus cómplices y sosteníamos amorosamente su poesía.

Llegaba a mi casa de Córdoba como tantas veces, con su porte de quijote y con su voz estruendosa elogiando el aroma de lo que bien sabía había preparado en su honor. Siempre bien escoltado de buenos amigos, los que agradezco a la vida por haberme acercado a el, esos que también estaban ávidos de su poesía, su compañía, sus relatos profundos y por qué no, un plato de mi comida.

Su presencia física movilizaba mis recuerdos, Zamba para no morir, Zamba del duraznillo, La amanecida, La Pampa verde, aquellos instantes donde se transformó en un referente, un faro que encendió en mi y marcó un rumbo.

Otras solo me limitaba a verlo, a escucharlo, a admirarlo.

“A veces el silencio es la palabra justa...” Sofía Rulloni, 23 de Agosto del 2020.


De su Zamba Para no Morir se puede hablar largamente sin llegar al cansancio. Su concepto de vida y muerte son un reflejo del ser sensible que nos dejó un legado enorme. Baste como ejemplo su respuesta al periodista Néstor Tenaglia en una entrevista:


N.T. - Sus letras siempre hablan de la vida, en ellas hay mucho de naturaleza, ¿cómo ve un poeta la muerte?

H.L.Q. - "Como la ve cualquier ser humano. El temor a la muerte es el temor a lo desconocido, no el temor a desaparecer, sino el temor a desaparecer sin haber hecho uno lo que cree que tenía que hacer. Eso debe ser pavoroso. Pero, en sí, es un tránsito inexorable, es una mala costumbre como digo yo. Yo pienso que el mayor acto de libertad que puede hacer uno que escribe es la negación de la muerte, que es la zamba para no morir. Ese es un acto de libertad.

Lo importante es dejar testimonio, no únicamente para que nos recuerden, sino dejar testimonio que sirva a los que vienen detrás, a las generaciones futuras. Dejarles fundamento. Así sea el zapatero, el panadero, el médico o el enfermero.”


Hamlet se veía poeta y narrador, y como tal se describía. Su compromiso: "Hacer de la canción social un objeto de ternura hasta dentro del combate".


Hamlet Lima Quintana entró en la inmortalidad el 21 de febrero de 2002, en Buenos Aires. Nunca murió, pues escribió para no morir.


Soy Eduardo Pérez de Lara y, como siempre, les dejo un abrazo fraterno. Recuerden que hay que soñar la vida para que sea cierta.


Monterrey, Nuevo León. Septiembre de 2020.

Por Eduardo Pérez de Lara González | FACEBOOK

Psicólogo, Educador y Músico

"Aguardad vuestro turno con paciencia y con fe... que hay más estrellas que hombres y hay alas para todos."


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