Eulogia Tapia, La Pomeña, y su copla

"Eulogia Tapia, en La Poma Al aire da su ternura Si pasa sobre la arena Y va pisando la luna Si pasa sobre la arena Y va pisando la luna".

Manuel Jose Castilla


Una tarde, hace muchos años, regresaban Eulogia y su padre del campo de alfalfa cuando su madre la llamó a gritos, "¡Estabas en la radio, Eulogia! En una zamba que te nombraba, al Blanco (su caballo), y a tu caja (un tamborcito usado para acompañar coplas)".


La Pomeña es una zamba escrita por Manuel J. Castilla y Gustavo Leguizamón que nos cuenta la historia de Eulogia Tapia, una muchacha del campo que tiene el don de la copla improvisada, y su encuentro con el autor de la letra del tema en un lugar llamado "La Flor del Pago".


Una tarde, en tiempos de Carnaval, la jovencita venció al poeta Castilla en el contrapunto. Al día siguiente repitió la hazaña.

"En ese momento entró la Eulogia con la caja bajo el brazo y la cara llena de harina", recuerda doña Amanda, una testigo invalorable. "Era joven, tendría 18 o 19 años en esa época y así nomás comenzó el contrapunto". El contrapunto es un ir y venir de coplas, una especie de diálogo musical entre dos personas donde gana quien no pierde la inspiración. De esa forma estuvieron animando el ingenio hasta que, como asegura la testigo, "Castilla no tuvo más que decir". Había ganado Eulogia. Bajo la mirada impávida del poeta derrotado la joven pomeña salió por la puerta, desató su caballo blanco y rumbeó para el lado de "las casas". No sea que la noche y su padre la sorprendan en el boliche". Amanda Aramayo, encargada de La Flor del Pago.


El poeta, todavía sin creer su derrota, pidió el "tractor verde de la municipalidad" y se fue hasta el rancho donde vivía la muchacha. Ahí tuvo oportunidad de platicar con Eulogia, y ella le contó cómo era su vida en el campo, de la copla, del contrapunto, de las penas y alegrías de la vida rural de La Poma.


Castilla se fue al día siguiente, y ya en Salta escribió los versos memorables que fueran musicalizados por el Cuchi Leguizamón.


La cara se le enharina

La sombra se le enarena

Cantando y desencantando

Se le entreveran las penas

Cantando y desencantando

Se le entreveran las penas...

El sauce de tu casa

Te está llorando

Porque te roban, Eulogia,

Carnavaleando.


"Habrán escrito que el sauce de mi casa lloraba porque aquella tarde, aprovechando que andábamos de contrapunto y nadie pastoreaba, algún avivado anduvo robando cabras. Y se llevó bastantitas" explica. "Después encontré varias maneadas en un bajo". Eulogia Tapia, La Pomeña.


Alejada del mundo, pero fiel a los afectos, Eulogia recuerda con mucho cariño a su amiga Mercedes Sosa.


“Nadie podrá remplazar a la Mercedes Sosa, que va a seguir por siempre en mis recuerdos y ocupa un lugar muy grande en mi corazón y en esta tierra que por cosas del destino nunca pudo conocer, salvo por la letra de “La Pomeña. Ella cantó muchas veces la zamba que me nombra y me regaló un disco y me lo dedicó, aunque nunca lo pude escuchar porque no tengo dónde.”. Eulogia Tapia, La Pomeña


En 2018, Eulogia fue declarada "Ciudadana Ilustre y Patrimonio Artístico Viviente de La Poma".

Eulogia, icono de las copleras y las pastoras de Salta, vive todavía en el campo, no muy lejos de La Poma. En sus ojos está el recuerdo de aquel momento, y en la zamba su historia. Todas las mañanas la podemos ver ordeñando, con la mirada tímida, masticando las hojitas de coca que saca de su bolsita, o mateando con su marido bajo el techo de su casita de adobe.


Les dejo un abrazo fraterno, y les recuerdo que hay que soñar la vida para que sea cierta.


La zamba de la historia es ésta: 

Por Eduardo Pérez de Lara

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