Armando Tejada Gómez, su obra y su legado


Armando nació un 21 de abril de 1929 en el seno de una familia humilde, trabajadores del campo de origen huarpe, en Guaymallén, Provincia de Mendoza. Fue el penúltimo de 24 hermanos. Quedó huérfano de padre a los cuatro años, razón por la que su madre se vio obligada a repartir a los hijos.


Armando fue a vivir con una tía, Fidela Pavón, siendo ella quien prácticamente le enseñó a leer. Prácticamente no fue a la escuela, solo tres meses, pues comenzó a trabajar a los seis años. Fue vendedor de periódicos y después lustrabotas. A los quince años compró un ejemplar de Martín Fierro, libro que despertó en él el amor por la lectura y la poesía, al igual que la inquietud por la justicia social y el interés en la política.


En 1950 consigue trabajo como locutor en LV10 Radio de Cuyo, labor que desarrollaba simultáneamente con su trabajo como albañil.


Comienza a escribir siendo muy joven. En 1954 obtiene el segundo lugar en el V Concurso Literario Municipal de Mendoza con su primer libro de poemas Pachamama: poemas de la tierra y el origen.


"A los 23 escribí "Pachamama, poemas de la tierra y el origen"; cosmogonía americana del Universo. Entre las consejas de los mayores y de los indios huarpes, de los que yo provengo, y de las reuniones de fogón, aprendí la cultura americana, porque no frecuenté aulas. Aprendí la voz popular en que creíamos". Armando Tejada Gómez.


En ese tiempo comienza a componer canciones con su amigo de la infancia, Óscar Matus, con quien años después iniciaría el Movimiento del Nuevo Cancionero. Nace la Canción Necesaria, la Canción Urgente.


"Al mismo tiempo creamos con Oscar Matus, Tito Francia, Zanessi y Martín Ochoa, la Nueva Canción. Éramos una juventud a la que nos gustaba el jazz, Beethoven, Mozart, Bach, la tonada, la cueca: nunca hicimos una frontera para la música. Después, cuando recorrí el mundo, advertí que teníamos razón, que esa era la nueva cultura que asomaba. Armando Tejada Gómez.


Hay quien le llama Canción de Protesta, como si se tratara de un berrinche. Realmente es una canción con fundamento, testimonial, de denuncia. Nadie, si acaso Atahualpa Yupanqui, lo había hecho. Es el folklore en donde se manifiesta las claramente la relación entre la música y el compromiso social.


"No somos niños para estar protestando, nosotros cantamos una realidad". Mercedes Sosa.


En 1955 cambia su manera de escribir cuando su hermano Lucas, trabajador de la construcción, le dijo que "escribía cosas que nadie entendía", por lo que decidió orientar su poesía hacia la problemática cultural, política, y social. De esta etapa surge Hay un Niño en la Calle.


Es honra de los hombres proteger lo que crece, cuidar que no haya infancia dispersa por las calles, evitar que naufrague su corazón de barco, su increíble aventura de pan y chocolate... Hay un Niño en la Calle (fragmento) Armando Tejada Gómez.

Buscaba Armando que la canción fuera comprometida con lo estético, con la poesía; una reconciliación total de la música y la palabra.


"Esta vinculación con el canto, la música y la copla ha creado una imagen bastante confusa. Se me considera a veces músico y me adjudican la autoría de muchas composiciones y yo jamás escribí una nota. La fama del autor de canciones y del cantor tapó el acontecimiento vertebral de mi vida, que es la literatura. Aun en Buenos Aires no se me considera un escritor. Sobre todo en los cenáculos que, además, los detesto. No soy muy agradable ni sociable con los círculos. Pero vivo a disposición de mi gente, de mi pueblo. En el lenguaje y en la escritura, cualquiera sea el método que utilice, me lo da la gente". Armando Tejada Gómez.


Publica en 1967 Tonadas para Usar, y edita un disco con Los Trovadores, Los Oficios de Pedro Changa. También en ese año funda la peña Folklore ’67, en la que integra músicos jóvenes formados en distintos estilos y experiencias, como Víctor Heredia, Chany Suárez, León Gieco, Julio Lacarra, Marián Farías Gómez, César Isella, Los Nocheros de Anta, Dino Saluzzi, Rodolfo Mederos, el Cuarteto Zupay, y el Quinteto Tiempo, a quienes consideraba fundamentales en la difusión de los ideales del Nuevo Cancionero.


En 1968 publica Profeta en su Tierra, una antología de sus primeros libros. En 1974 recibe el premio de poesía Casa de las Américas por su libro Canto Popular de las Comidas, en el que hace un recorrido de la alimentación en América, y es base para la Cantata Popular de las Comidas, con música de Gustavo, el Cuchi, Leguizamón.


El gobierno militar prohíbe sus composiciones, al igual que a otros autores, por sus temas Canción con Todos y Fuego en Anymaná (con música de César Isella). Se prohibieron sus presentaciones, la publicación de sus libros, y la difusión de sus canciones. Viene a México en 1979 a participar, junto con Sanampay, en la creación de Coral Terrestre, que se publica en 1981.


En 1982 presentó, junto con otros autores como Victor Heredia, una ponencia titulada "Canto, pasión y lucha del Nuevo Cancionero Argentino" en el Foro Internacional de La Nueva Canción, celebrado en México.


Fue un poeta con misión, con sentido, con compromiso... fundamental.

"Particularmente, no creo que uno nazca poeta, uno va siendo poeta a medida que vive y se realiza como tal en obra y conducta. La capacidad poética es una cualidad del temperamento que todos los hombres poseen; es una vocación de esa naturaleza implica no renunciar a producir una poesía, o mejor, una literatura que no sólo se parezca a nosotros entendidos como nacióncontinente, sino que seamos nosotros, en carne, hueso y espíritu. Una literatura, en fin, en la que nos reconozcamos enteramente, a cara o cruz"


No olvidemos la frase de don Armando: "Hay que soñar la vida para que sea cierta".

Por Eduardo Pérez de Lara

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